El Modelo de Acompañamiento Psicológico-Procesal se presenta como una ruta de acción esencial para garantizar que niñas y niños (NN en adelante) y sus personas cuidadoras (p. cuidadora en adelante), en su calidad de víctimas o testigos de delitos sexuales, cuenten con las herramientas necesarias tanto en el ámbito psicológico como jurídico durante los procesos legales en los que se ven involucrados. Este modelo se centra, por una parte, en el establecimiento de un proceso de atención que acompañe psicológica y procesalmente a las víctimas que deban transitar por procesos legales relacionados con delitos sexuales y, por otra, en que el personal de los Centros de Atención Integral a Víctimas (en adelante el Centro) de delitos cometidos posean conocimientos especializados que aseguren el derecho de participación de las niñas y niños, garanticen el principio del interés superior, y fomenten el reconocimiento y ejercicio de sus derechos, tal como se encuentran establecidos en normas nacionales e internacionales.





